Nada se pierde del árbol de corozo

Existen plantas sencillamente maravillosas, cada una de sus partes es utilizable, aprovechable y beneficiosa para el ser humano. Este es el caso del árbol del corozo:

Su fruta es tan versátil que se puede usar para la elaboración de vinos, dulces tradicionales, helados y suplementos alimenticios. 

Sus hojas (similares a una palma) se secan al sol hasta que la humedad las abandona por completo y se emplean como techos para chozas, kioscos o incluso casas tradicionales. Cuentan con una excelente resistencia a la lluvia en los meses húmedos o el sol de la temporada seca, pero sobre todo, son fáciles de conseguir y utilizar.

La resistencia y flexibilidad de su madera la hacen ideal para la construcción de casas tradicionales o para convertirse en cañas de milo, unas flautas ancestrales con tanta historia como las primeras poblaciones indígenas del caribe.

Hasta el ganado aprovecha el árbol del corozo, utilizándolo como refugio en la temporada seca o como fuente de alimentación predilecta cuando el pasto escasea. Así, el corozo se establece como una planta que todos disfrutan. 

Fruta del árbol de corozo